Devoción en un caluroso Corpus Christi

Miles de personas se congregaron en las calles del Casco Histórico para participar en una de las festividades más emblemáticas de la ciudad: el Corpus Christi. A pesar del intenso calor, la devoción y la tradición llenaron el ambiente mientras los fieles admiraban la magnífica Custodia elaborada por Enrique de Arfe a principios del siglo XVI.

La jornada comenzó con el tradicional disparo de las bombas reales el jueves por la mañana. A continuación, los gigantones y cabezudos desfilaron por las calles, precedidos por la Tarasca. La santa misa, oficiada en rito hispano-mozárabe por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, marcó un momento de profunda espiritualidad.

Tras la misa, la Custodia de Arfe salía por la Puerta Llana de la Catedral Primada para recorrer las calles de Toledo cubiertas con los tradicionales toldos. La larga comitiva, compuesta por cofradías, hermandades, grupos de jóvenes, bandas de música, niños de Primera Comunión, órdenes religiosas y autoridades civiles y militares acompañaban a la Custodia hasta la Plaza de Zocodover, donde, colocada bajo el Arco de la Sangre, acompañaría al arzobispo que se dirigía a los allí concurridos para, tras sonar el Aleluya de Haendel, la Custodia regresase a la catedral recorriendo el resto del circuito procesional.

El Corpus Christi en Toledo sigue siendo una festividad que atrae a toledanos y turistas por igual, declarada de Interés Turístico Internacional en la que la devoción, la música y el esplendor de la Custodia hacen de este evento una experiencia inolvidable para aquellos que la han presenciado alguna vez.

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